Una vez más, el título que aparece sobre este artículo nos lleva a engaño. Aprender francés en Francia vs aprender francés online no es una contraposición válida en sí misma. Es obvio que son dos formas de encarar el aprendizaje de forma diferente, ambas son legítimas y fantásticas para el fin. También es cierto que puedes aprender francés online cuando al tiempo estás en Francia viviendo y, por lo tanto, hablando y aprendiendo el francés.
Aprender francés. Amor, trabajo, devoción, conexiones neuronales…
Aprender un idioma pone en juego muchos aspectos de la personalidad, de la vida y del propio funcionamiento del cerebro. Con esto no quiero decir nada trascendente, es cierto que si nos vamos a las reglas gramaticales del Francés, a los ejercicios de rellenar huecos con la forma correcta, a las canciones, etc. Nos preguntaremos ¿de qué estoy hablando de la personalidad o del cerebro?
Sabemos que el cerebro es plástico, que se moldea, que se generan nuevas conexiones neuronales, con nuevos caminos que se abren y nuevos aprendizajes. Pues qué mejor que un idioma para ello. En cuanto a la personalidad y el carácter, por supuesto, en parte viene con nosotros y se va formando durante nuestra educación, pero también después, durante la vida, los logros y los avatares propios de la vida y nuestros en particular también nos van moldeando y haciendo crecer.
Cuando aprendemos un idioma, el francés, tenemos que asumir que estamos llevándonos con nosotros la forma de ser, de relacionarse, las normas de comportamiento o educación, los gustos, placeres y la forma de divertirse. En fin, la manera de vivir de una cultura.
“La Burbuja” o simulación de realidad. Los programas de inmersión para aprender francés en Francia
Volviendo al título de este artículo. “Aprender Francés en Francia vs aprender francés online” para poner en práctica todo lo dicho acerca de la personalidad, el cerebro, etc., si bien es cierto que se pueden adquirir y asumir los roles culturales de ambas maneras, también es cierto que son bien distintas, aunque las dos pueden darse al mismo tiempo. La forma, logros y características de cada una son distintas.
Son numerosos los organismos y escuelas que ofrecen estancias de inmersión lingüística en diferentes ciudades. Nos venden el curso, las clases de francés en Francia, pero también el destino, sus monumentos, arquitectura y cultura. En estas estancias de inmersión están incluidos los cursos, el alojamiento a media pensión o completa, así como las visitas. Son estancias bien organizadas en las cuales, alumnos, normalmente jóvenes, se encuentran seguros y encuadrados en un itinerario formativo y un programa de visitas y horarios que les garantiza una organización y estabilidad.
Hay, en todo caso, una objeción, que yo veo en todo esto, y es que en muchas ocasiones tiene un punto de paquete turístico con visitas, explicaciones, etc., con curso de francés en Francia incluido. Es decir, se crea una burbuja y no se rompe, es difícil que se dé el aprendizaje intuitivo que surge del vivir improvisado y cotidiano del día a día.
El desafío de la realidad: “aprender francés en Francia vs aprender francés online”
Pongamos el ejemplo típico de trabajo en clase que simula situaciones cotidianas como perder maletas en el aeropuerto y entenderse con la persona de información o tener una avería con el coche e ir al mecánico, etc. Todos ellos con una situación de conflicto que explicada genera un simulacro de realidad.
¿Qué pasaría si un expatriado llega a Francia y en su trabajo tiene que resolverse y solucionar asuntos en Francés de forma espontánea? Es aquí donde funciona el aprendizaje intuitivo. De poco vale un curso de inmersión lingüística en Francia si permaneces en una burbuja, protegido.

El trabajo por competencias sirve para dar seguridad y práctica, pero no va a sustituir nunca a la realidad. Lo más valioso para desenvolverse en la misma es una mezcla de práctica, preparación previa, algo de estudio y pérdida de vergüenza. Si a todo esto le añadimos el placer de aprender y conocer cultura francesa y francófona ya estaría el broche puesto.
El aprendizaje de Francés online: ventajas
El aprendizaje de francés online, si lo pensamos, ya hace tiempo que las personas buscan aprender francés a distancia. No es algo que venga dado tras la pandemia, la gente quería prosperar socialmente, sobre todo con el inglés y el francés, utilizando cintas de casette y un manual de guía. Enseñar idiomas online cuenta hoy con muchísimas más posibilidades.
Principalmente, la enseñanza tiene que estar enfocada en la interacción entre alumnos y entre estos y el/los profesores. Basándose en situaciones reales y animando a los alumnos a desenvolverse en hechos cotidianos.
Entre la numerosa serie de ventajas que ofrece la enseñanza de francés online tenemos por ejemplo la flexibilidad que ofrece, ya que las clases pueden ser en directo o bien el alumno consumirlas cuando quiere. No solo esto, sino que hay diferentes plataformas que ofrecen numerosas herramientas muy valiosas para aumentar los niveles de interacción entre los alumnos.
Esto nos lleva a la practicidad que ofrece el sistema de clases de francés online, ya que puede darse en cualquier país del mundo y a cualquier hora. Por ejemplo, un expatriado en Francia puede seguir recibiendo clases de francés online, continuando la preparación que ya había tenido antes de ir a su destino.
Por otro lado, hay un aprendizaje continuo, ya que no se circunscribe a la hora de clase. Por ejemplo, con las dudas que se ponen a disposición de los alumnos diferentes vías online y herramientas que facilitan su solución.
No hay nunca una posibilidad válida. El aprendizaje es diverso
En fin. El aprendizaje online es muy motivador para el profesor y el alumno, ya que tanto el curso de francés online como el seguimiento es mucho más práctico y especialmente diseñado para este proceso de aprendizaje de francés.
Por tanto, presentar una contraposición entre aprender francés en Francia vs aprender francés online es falaz, diría que ambas a la vez, y si no se puede, pues aisladas cada una hasta que se den las dos formas a la vez, que sería lo óptimo.

