Cómo aprender francés para expatriarse a Francia, o a un país francófono

Grupo de amigas que quieren aprender francés para expatriarse a Francia y trabajar desde este país

En el título de este post hay una trampa, un trampantojo que se encuentra en una palabra, mejor dicho la conjunción “cómo”. Ese “cómo” implica que hay una fórmula o una manera de “aprender francés para expatriarse” y que simplemente siguiéndola se adquiere su dominio y conocimiento. Lo cierto es que, para estudiar francés para expatriarse y adquirir la suficiente soltura implica, en su aprendizaje, un cierto savoir-faire. No existen secretos ni fórmulas únicas que se adapten al numeroso tipo de casos, situaciones y personas que por distintos motivos, en muchos casos laborales, se van a Francia o a un país francófono una temporada, a trabajar.

Dicho esto, es cierto que existe una conjunción de convenciones y prácticas implícitas en la enseñanza del francés que, puestas en el contexto de aprendizaje, y bien mezcladas y sazonadas, además de tratadas con cariño, dan como resultado un aprendizaje muy efectivo y satisfactorio.

El paso previo: liberarse de los prejuicios culturales

Quiero dejar claro que, cuando nos vamos a ir al extranjero, (en este caso Francia o un país francófono) y queremos tener preparación como futuro expatriado residente en Francia, ello no es necesariamente por puro placer, ni para hacer turismo, sino más bien al contrario, el placer llegará cuando nos sintamos seguros y confiados. Debemos adquirir conciencia de que cuanto más humildes seamos, y más nos desprendamos de nuestros prejuicios, ideas previas o asumidas, antes y mejor nos encontraremos en el destino y no veremos todo como extraño o ajeno.

Es cierto que, como expatriado, uno se encuentra solo ante el peligro, y no puede ser un adalid de su propia “limpieza moral” para enseñarle al mundo como mirar a otros, sin las trabas de la educación. La burbuja que se crea con otros españoles, aunque sea necesaria por momentos, puede ser contraproducente, ya que quizá nunca salgas de ahí.

¿Por qué no mirarlo como un ejercicio de superación personal frente a todo lo que nos han impuesto en nuestro aprendizaje educativo, en muchos casos distorsionado y erróneo? Creo que este es un punto de vista y un valor fundamental que puede adquirir todo expatriado, casi un superpoder.

Paréntesis, estoy hablando de estancias de como mínimo 6 meses de duración. La lectora o el lector estará pensando que ¡ah, bueno!, yo como voy 3 meses o 4, no necesito clases de francés para trabajar en Francia, aprieto los dientes un poco y ya está… Pues también para 3 meses es necesario adquirir esta actitud, claro que cada uno puede hacer lo que le venga en gana, allá cada cual. En una estancia de 3 meses es posible que, al principio, la curiosidad y la novedad la salpimienten la vida durante el primer mes, aunque tras ese intervalo de tiempo, ya sumergido en una rutina de trabajo diaria, te aseguro que agradecerás haber elegido tomar unas clases de francés para expatriarse antes de llegar, que desde un principio te introdujeran en el país de una forma profunda.

Además, a fin de cuentas, no se trata solo de ganar dinero, de sobrevivir un tiempo, ni de pasar el aprobado; se trata de crecer, desarrollarte, de vivir una nueva vida, aunque suene idealista.

Cómo aprender francés para expatriarse en Francia: enamórate de su cultura

Tengo una amiga profesora de inglés que dice que los ingleses son unos rancios, aunque con el tiempo se los conoce y se les quiere. ¿Es cierto que son unos rancios?, ¿y los franceses también?, ¿nosotros, en cambio, somos la alegría de la huerta?

Es verdad que está comúnmente asumido que los españoles somos más hospitalarios. Las costumbres del sur (de Europa) nos llevan a la distinción del concepto de amabilidad y la educación, el “cómo hacemos/hacen” este tipo de cosas, que en nuestro caso, más espontáneo, choca de entrada con el francés, en comparación.

Hablo de esto porque podríamos decir, fácilmente, que los franceses son unos rancios, pero todo está en las ideas asumidas y la vara de medir que se ponga, y esta hay que cambiarla antes de ir a Francia.

Ahhhh… aprender francés y trabajar en Francia, desenvolverse con naturalidad, ahhhh… tener soltura con el idioma, poder comunicarse como uno más, ahhhh… qué ideales tan bellos… y posibles, a la vez, si adoptamos la actitud y el punto de vista mental adecuado.

Por cierto, olvidé comentar una cosa importante, una de las claves más indicativas de que te gusta y comprendes la psicología del país, Francia, es cuando entiendes su humor, te hace cosquillas su sarcasmo o ironía y te hacen gracia o al menos te gustan sus gags, chistes o bromas.

Observad este punto antes, para calibrar de antemano vuestro grado futuro de disfrute y satisfacción en destino.

Herramientas y técnicas de aprendizaje del francés

Bueno, sí, vale, todo esto está muy bien, pero a ver yo lo que quiero es hablar, aprender o mejorar el idioma. Claro, claro querido lector o lectora, todo esto del aprendizaje que comentas va implícito mucho más rápido, adquiriendo esa actitud de humildad, apertura y observación crítica de los prejuicios. Entiendo que no todo el mundo que tenga o quiera aprender francés para expatriarse, lo haga por un amor y un entusiasmo innato hacia su cultura, tradiciones, espíritu, etc. Pero sí se puede tener una buena disposición en cuanto a la actitud. Por poner un porcentaje, este último elemento sería un 30-33% ganado para el aprendizaje y desenvolvimiento en francés, si bien esto forma parte de un todo, un todo CULTURAL, y lo escribo con mayúsculas, ya que en el caso francés es muy patente.

La cultura, y no me refiero a la cultura popular únicamente, sino a la actualidad, las discusiones y preocupaciones sociales candentes, la forma de abordarlas y todo lo que conforma l’air du temps, o la psicología colectiva, así como también el cine, el teatro, el arte, la literatura o el periodismo. Todo ello es clave, digamos que es la herramienta que hace del aprendizaje del francés un proceso atractivo y nos inserta en su realidad. Claro que hay que trabajarlo y estudiarlo, pero la base está en la práctica de la comprensión oral y escrita a través de estas herramientas de tipo cultural.

¿Por qué creo en ello? Porque he vivido más de 6 años en Francia, he conocido españoles recién llegados y he comprendido sus problemas y bloqueos iniciales. Porque mi introducción y aprendizaje rápido y satisfactorio fue así, integrándome culturalmente, y porque lo he probado durante años con adolescentes y adultos en enseñanza reglada.

Aprender francés para expatriarse es un desafío, y canalizar su cultura, te guste o no, lleva implícito en mayor o menor medida el aprendizaje, además de la espontánea buena acogida de los nativos y, sobre todo, crecer personalmente como individuo, esto no lo olvidemos.

Aprendo y vivo el francés porque me gusta ser español

Una última cosa, espero que se me haya entendido bien y que en ningún caso nadie piense que quitarse los prejuicios y abrazar la cultura francesa es dejar de ser español. Esto es más bien al contrario, los españoles tenemos elementos de nuestra cultura que les gustan, les interesan y que enseñarles, ellos lo saben y desean conocer. No dejes de explotarlo. Y por supuesto, tampoco dejes de ir a bares, eventos o reuniones en el destino. Ya conocéis ese dicho tan nuestro de “allí donde fueres, haz lo que vieres”.

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Xabier Lojo

Profesor de francés para profesionales expatriados o que quieren expatriarse a un país francófono.

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